REFORMADORES MAGISTRADOS: UN VISTAZO A LAS VIDAS DE LUTERO, ZWINGLIO Y CALVINO.
El
movimiento de reforma se convirtió en el evento que marcaría un antes y un
después en la historia de la iglesia. Durante siglos el dominio sobre la iglesia
estuvo bajo los regímenes del catolicismo romano, lo que llevó a muchos abusos,
así como una mala mayordomía por parte de los líderes. Dentro de la misma
soberanía de Dios vemos que a pesar de que el hombre puede hacer un uso
inadecuado o una función equivocada de lo que les es dejado a su cargo, de un
modo u otro, un remante siempre sale a exhibir las injusticias y el error. El
movimiento de reforma fue para sus contemporáneos el inicio de poder conocer acerca
de Dios mayormente de Su palabra y le devolvió a la iglesia una esperanza al
ser expuesta la buena noticia de lo que realmente era el evangelio de
Jesucristo. El principal problema dentro de este contexto era el dilema que
había entre los reformados y las normas de los líderes de la iglesia católica
con la cual regían la liturgia, así como las doctrinas de la iglesia. En cuanto
a la Biblia y la tradición, había una fuerte oposición por parte de los
reformadores que desde siglos anteriores comenzaban a protestar en contra de lo
que se estaba haciendo de forma equivocada y como consecuencia estaba
conduciendo a la iglesia al error. Los protestantes creen que la Biblia es la
única fuente autoritativa de revelación para la iglesia.[1] Sus
declaraciones no estaban basadas en su propio raciocinio humano, sino a la luz
de lo revelado en las Escrituras. Martín Lutero, Ulrico Zwinglio y Juan Calvino
se convirtieron en los prominentes defensores de la sana doctrina y le dieron a
la iglesia un entendimiento profundo de la revelación bíblica. El siguiente
manuscrito presentará los eventos principales y las controversias de las vidas
de los reformadores Lutero, Zwinglio y Calvino, así como hará un análisis de sus
pensamientos y una comparativa de su teología, así como la influencia de estos dentro
del mundo académico y en la historia de la iglesia.
Trasfondo
El
movimiento de la reforma protestante ha sido uno de los eventos con un mayor
impacto en la historia de la iglesia y de la fe cristiana. Cuando hablamos de
la reforma, hablamos del momento cuando hombres guiados por el Espíritu Santo
salieron en defensa de lo que de verdad era la sana doctrina y para corregir la
liturgia que se realizaba dentro de la misma iglesia de forma equivocada. El
error doctrinal y doxológico dio lugar a los abusos, a los errores doctrinales
y a remover a Dios de la ecuación. Hombres anteriores a Lutero, habían
intentado realizar el movimiento de reforma en su tiempo, pero ellos, fueron
martirizados o quemados vivos, como el caso del Juan Huss. La historia de la
iglesia juntamente con la sana doctrina se comenzó a rescribir a partir de la
labor teológica y doctrinal que los reformadores comenzaron y buscaron en todo
momento restablecer lo que a la luz de la revelación bíblica debía hacerse
tanto dentro de la iglesia en la enseñanza, así como fuera de ella en la
práctica.
Roma había
adquirido el poder eclesial absoluto desde los tiempos de Constantino. Al
establecer al cristianismo como religión universal en cierta manera permitió no
solo su expansión sino a la misma vez, dio lugar a su establecimiento. En el
año 325, se reunió en Nicea la gran asamblea de obispos que se conoce como el
Primer Concilio ecuménico, asamblea que había sido convocada por Constantino.[5] La
reunión de estos obispos diaria lugar al establecimiento doctrinal, teológico,
así como litúrgico con el cual funcionaria la iglesia universal para el pueblo.
Pero los debates entre los teólogos por preservar la verdad del evangelio no
cesaron. Muchas de las controversias y disputas que surgían eran mayormente en
temas teológicos y doctrinales, tales como la salvación, la autoridad de la
Escritura, la tradición etc. Siglos después, los pre-reformadores hicieron su
intento de comenzar una reforma en contra de la iglesia católica con la
intención de preservar y probar la importancia de una sana doctrina y la
teología para la fe. Pero el esfuerzo de hombres como Juan Wycliff y Juan Huss simplemente
quedo en un sueño frustrado que no pudieron hacer una realidad en su tiempo, aunque
perdiendo su vida en el intento, está reconocido históricamente que Wycliff y
Huss los pioneros que comenzaron los fundamentos de lo que sería más adelante
la reforma protestante. Para los comienzos del siglo XV, el gobierno estaba involucrado
juntamente con la iglesia en temas que tenían que ver precisamente política y
con problemas morales y éticos de sus dirigentes. Los líderes eclesiales
mayormente usaron su autoridad y sus convenios con autoridades gubernamentales para
controlar tanto la enseñanza de la iglesia, así como generar miedo en el pueblo
y tener un control de ambos aspectos, Europa vivía completamente bajo la sombra
de la iglesia católica romana. Esto dio lugar a la corrupción, al abuso de
autoridad, al engaño y abrió paso a la oscuridad de la superstición y a las
falsas doctrinas, que no podían ser sostenidas bíblicamente. Pero a lo largo de
casi dos mil años de historia de la iglesia, encontramos que siempre ha
existido un remanente el cual es usado por Dios para preservar la verdad de su
palabra y tanto proclamar y defender la verdad de Jesucristo y guiar a la
iglesia. La reforma protestante tuvo su enfoque en dos cosas principales de las
cuales la primera era establecer quien determinaría sobre lo que es verdad y, en
segundo lugar, reconciliar lo que somos con lo que Dios es, para así pasar de
una fe ciega al glorioso descubrimiento que se encuentra en Cristo Jesús.
Martín Lutero (1483-1546)
En la mañana de ese día, Martín Lutero clavó en la puerta de roble de la Catedral de Wittenberg un pergamino que contenía las noventa y cinco tesis o declaraciones, casi todas relacionadas con la venta de indulgencia, pero en su aplicación atacaba la autoridad papal y sacerdotal.[8] Después de llegar a un entendimiento más profundo de lo que era el verdadero mensaje de la revelación bíblica, Lutero descubrió la corrupción que se estaba haciendo a través de la venta de indulgencia mayormente porque estas no tenían ningún sostén bíblico, lo cual lo llevaría a protestar en contra de estos abusos y proclamar que la salvación únicamente pertenecía a Dios, y doctrinas tales como la del purgatorio nuevamente fueron exhibidas y mostradas como ajenas a las Escrituras y a la verdadera doctrina de la iglesia. El segundo punto que el reformador señalaba tenía que ver precisamente con temas de salvación. El pasaje que más resonaba en el corazón del reformador era precisamente del libro de Romanos: El justo por la fe vivirá (Rom. 1:17), entendiendo que tanto para el perdón de Dios como para la fe salvadora estas dependían únicamente de la obra redentora de Cristo y por lo tanto no había merito humano para alcanzar tanto el perdón como la salvación, negando así la autoridad papal que se tenía en ese momento como médium. Nuevamente, la argumentación de Lutero venía precisamente de la revelación bíblica y sus conclusiones lo llevarían a desafiar la autoridad papal y su mal uso de este. Esto se hizo sobre la base de la autoridad de la Biblia y con la declaración: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.[9] El punto de Lutero fue el de exhortar tanto a los líderes eclesiales como al pueblo en general a vivir a la luz de la palabra de Dios la cual estaba plasmada en las Sagradas Escrituras.
Un tercer
punto que Lutero expuso en contra de la iglesia católica romana era el carácter
de la tesorería de la iglesia los cuales decían en que consistiría los méritos
donados por Cristo y por los santos. Para ello, el reformador presentaría en sus
95 tesis sus inconformidades a la luz de lo que él había descubierto al
estudiar las Sagradas Escrituras. Para la liturgia de la iglesia en cuanto a su
entendimiento teológico, Lutero presentó un gran énfasis en la exaltación de la
gloria, la cruz y la Biblia como autoridad definitiva y que la revelación de
Dios y su justicia era comprendida en la persona y obra de Cristo. La iglesia luterana
cree que el cuerpo de Cristo está presente en el pan y el vino, pero sin
cambiar su sustancia, doctrina que concuerda con la omnipresencia corporal de
Cristo.[10]
Tanto en su teología como en su reverencia hacia las Escrituras Lutero impulsó a
los corazones de los fieles a buscar la verdad la cual podía ser encontrada
únicamente en la persona de Jesucristo. El reformador sería de inspiración para
otros hombres que estaban en busca de esta misma verdad, pero mayormente por la
proclamación de la verdadera esencia del evangelio y la gloria de la salvación
eterna encontrada en Jesucristo.
Ulrico Zwinglio (1484-1531)
Nacido en una pequeña provincia de Suiza en enero de 1484, Ulrico Zwinglio continuaría el camino de la reforma de la iglesia en Europa, particularmente en el país suizo. Influenciado por el gran sacerdote Erasmo, Zwinglio seguiría sus convicciones bíblicas a la luz de su intelecto y su discernimiento teológico. En 1519, cuando todavía era pastor de la iglesia de la gran catedral de Zúrich, comenzó a predicar sermones expositivos a denunciar las prácticas de la iglesia católica.[11] Dedicándose al estudio profundo de las Escrituras, Zwinglio llegaría a la conclusión de la infalibilidad de la Biblia llevándolo por consiguiente a seguir sus convicciones, pero separado de la iglesia que para ese entonces seguía bajo el régimen de Roma. La reforma en Suiza se levantó independiente de la de Alemania, aunque simultanea con ella, bajo la dirección de Zwinglio que en 1517 atacó la remisión de pecados mediante peregrinaciones a un altar de la Virgen en Einsieldn y en 1522 rompió de manera definitiva con Roma.[12]
Juan Calvino (1506-1564)
Posterior a
la aparición de Zwinglio en el escenario de los protestantes, en el país de
Francia se levantaba otro hombre que apoyaba las ideas de la reforma y que
posteriormente se convertiría en uno de los pilares de la teología reformada,
su nombre, Juan Calvino. Calvino al igual que los reformadores anteriores a él,
rechazó ideas y creencias de la iglesia católica romana. En el año 1536
publicaría su libro titulado: “Institución de la religión cristiana” la cual
contaba con seis capítulos en su contenido. Los primeros 4 aborda el tema de la
ley, el Credo, el Padrenuestro y los sacramentos con los cuales fungía la
iglesia. Los dos últimos, de tono más polémico, resumía la posición protestante
con respecto a los “falsos sacramentos” romanos y la libertad cristiana.[14] Los
puntos principales de Calvino tenían que ver con el énfasis a la importancia de
la interpretación bíblica. En primer lugar, Calvino señaló en el proceso de la
iluminación del Espíritu Santo, el cual era necesario para preparar al
interprete tanto en su mente y corazón para que tanto su enseñanza como su
interpretación estuviera alineada al mensaje de la revelación bíblica. En segundo lugar, Calvino fue un oponente a la interpretación alegórica de las Escrituras ya que esta la consideraba como satánica. En tercer lugar, el reformador fue puntual en señalar que el mejor intérprete de las Escrituras son las Escrituras mismas.
Como buen
agustino, Calvino veía todos los aspectos de la vida coram Deo, en la
presencia de Dios.[15] Tanto
en su pensamiento teológico como en su discernimiento al escudriñar las
Escrituras el reformador Juan Calvino fue considerado como el primer interprete
científico de la Biblia. Sus distinciones a los reformadores que estuvieron antes
que él, fueron notorias y su pensamiento generó un movimiento teológico que
continua hasta nuestros días, el calvinismo.
Comparación Teológica
Hay ciertas
distinciones y comparativas en el pensamiento teológico y la liturgia dentro de
la iglesia entre estos tres reformadores. En relación con los elementos en la
Cena del Señor, Calvino tuvo una posición intermedia entre Zwinglio y los
luteranos, ya que creía que los elementos tenían la presencia espiritual de
Cristo, pero no su presencia corporal.[16] Por su parte Lutero rechazó la transubstanciación y aceptó que los elementos de la cena eran la presencia corporal del Señor. Zwinglio hizo mayor énfasis en el bautismo y consideró la cena del Señor como simbólica únicamente. De igual manera, Zwinglio resaltó la providencia de Dios en su gobierno universal. Por otra parte, con respecto a Calvino, Fullerton observa que “Calvino puede ser llamado adecuadamente el primer interprete científico de la historia de la iglesia cristiana”.[17] Tanto Juan Calvino como Martín Lutero rechazaron la interpretación alegórica de las Escrituras. Al igual que Lutero, Calvino aceptaba rotundamente que las Biblia tenía la autoridad final para todo asunto religioso y la autoridad para ser la guía de todas las personas por generaciones, mientras que la forma de interpretación de Zwinglio tuvo un enfoque mayormente humanista.
Evaluación Crítica Histórica y Teológica
El movimiento de la reforma protestante tuvo su comienzo por las inconformidades de hombres iluminados por el Espíritu Santo de Dios que los llevaba a toda la verdad del evangelio de Jesucristo. El catolicismo ha mantenido que las Escrituras eran tan oscuras que solo el ministerio de la enseñanza de la iglesia puede descubrir su verdadero significado.[18] El impacto de los reformadores fue revolucionario ya que esto permitió el acceso a estudiar y poder tener un entendimiento propio de las Escrituras para que tanto el corazón y la mente de los hombres fuera iluminado por la obra del Espíritu Santo y llegar al conocimiento glorioso de Jesucristo. El estudio de la exegesis de Lutero sí lleva a la conclusión de que el binomio fundamental de pecado y gracia, ley y evangelio, juicio y promesa sirven de premisa o lente para entender toda la Escritura.[19]La diferencia con Zwinglio, es que el reformador suizo tuvo un enfoque mayormente teocéntrico que cristocéntrico. La teología de Lutero hizo mayor énfasis en elemento como la cruz y la gloria, así como también defendió a las Escrituras como la autoridad máxima y definitiva. Por su parte, Ulrico Zwinglio, abordó puntos teológicos como la predestinación, las dos naturalezas en la persona de Cristo, pero siendo considerado nestoriano. Calvino por otro lado, un reformador de segunda generación, revolucionó el pensamiento de sus antecesores y su teología fue más sistemática. Abordó temas como el conocimiento de Dios, la Biblia, la creación, la humanidad, el pecado, la persona y obra de Cristo, el Espíritu Santo, la predestinación, la iglesia, entre otros. Históricamente podemos ver que el entendimiento teológico de estos reformadores fue evolucionando con el paso de los años y de sus estudios de la revelación bíblica. Calvino y Zwinglio siguieron la perspectiva ortodoxa de Cristo, es decir, que es una persona con dos naturalezas distintas y no hay mezcla entre ellas, sin embargo, Lutero tenía una diferente.[20] Históricamente sabemos, que cada uno de estos reformadores trazaría su propia línea de pensamiento tanto teológico como doctrinal llevándolos a cabo posteriormente.
Conclusión
Tanto
Lutero como Zwinglio y Calvino le dieron un aporte de impacto tanto a la
teología como la historia de la iglesia. Sus huellas siguen siendo de
inspiración para las generaciones contemporáneas a mantenerse fieles a la
verdad bíblica. Los reformadores llevaran al entendimiento humano a otro nivel
cuando este se encontraba oscurecido por la iglesia católica romano. Provocaron
un despertar en los fieles de buscar con un mayor fervor acerca de Dios y de su
palabra, pero mayormente, de su revelación definitiva, la cual fue en Cristo
Jesús. Más de quinientos años después las voces de estos hombres siguen
resonando tanto en el mundo secular, así como en el mundo evangélico, para que
le iglesia de hoy viva a la luz de aquel quien nos sacó de las tinieblas y nos
guió Su luz admirable.
[1] Richard B. Ramsay, Católicos y
Protestantes ¿Cuál es la diferencia? Miami, Florida: Editorial UNILIT,
2004. 66.
[2] Theo G. Donner, Historia de la Exégesis. Colombia: Academia 21, 2020. 291
[4] Theo G. Donner, Historia de la Exégesis. Colombia: Academia 21, 2020. 291
[5] Justo L. Gonzalez, Historia del Cristianismo. Miami,
Florida: Editorial Unilit. 2009. 139.
[6] Justo L. Gonzalez, Historia del
Cristianismo. Miami, Florida: Editorial Unilit. 2009. 36.
[7] Mario Miegge, Martín Lutero, La Reforma Protestante y el Nacimiento de las Sociedades Modernas. Barcelona, España: Editorial CLIE, 2016. 12.
[8] Jesse Lyman Hurlbut, Historia de la
Iglesia Cristiana. Estados Unidos de América: Editorial Vida, 1999. 133.
[9] Mario Miegge, Martín Lutero, La Reforma Protestante y el Nacimiento de las Sociedades Modernas. Barcelona, España: Editorial CLIE, 2016. 30.
[10] John F. Walvoord, Jesucristo Nuestro Señor: Ante Cuya Presencia Se Doblará Toda Rodilla. Edición de las Américas, 2021. 235.
[11] Paul Enns, Compendio Portavoz de Teología. Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 2010. 462.
[12] Jesse Lyman Hurlbut, Historia de la Iglesia Cristiana.
Estados Unidos de América: Editorial Vida, 1999. 135.
[13] John F. Walvoord, Jesucristo Nuestro Señor: Ante Cuya Presencia Se Doblará Toda Rodilla. Edición de las Américas, 2021. 235.
[14] Justo L. Gonzalez, Historia del Cristianismo. Miami,
Florida: Editorial Unilit. 2009. 73.
[15] Michael Horton, Calvino y la vida cristiana. Graham, Norte Carolina: Publicaciones Faro de Gracia, 2019. 16.
[16] John F. Walvoord, Jesucristo Nuestro Señor: Ante Cuya Presencia Se Doblará Toda Rodilla. Edición de las Américas, 2021. 235.
[17] Bernard L. Ramm, La Interpretación Bíblica Protestante: Un Manual de Hermenéutica. McAllen, Texas: Editorial Doulos, 2022.
[18] Bernard L. Ramm, La Interpretación Bíblica Protestante: Un Manual de Hermenéutica. McAllen, Texas: Editorial Doulos, 2022.
[19] Theo G. Donner, Historia de la Exégesis. Colombia:
Academia 21, 2020. 307.
[20] Paul Enns, Compendio Portavoz de
Teología. Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 2010. 462.











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