Teología Marcana: Un panorama general de los tres títulos Relacionados a la persona de Jesús

 Marzo 1, 2026 - Hernan Gonzalez

Cuando hablamos de teología, al menos desde la perspectiva cristiana, se comprende como el estudio acerca del Dios revelado que por iniciativa propia se dio a conocer a la humanidad a través de diferentes medios. La revelación del Antiguo Testamento fue fragmentaria, produciéndose en muchos segmentos, así también fue variada, llevando a las personas de diferentes maneras,[1] pero todo ello con un único fin. En el retrato bíblico encontramos esta revelación progresiva que en última instancia los autores del Nuevo Testamento la comprendieron en la plenitud y majestad de Jesucristo. La comprensión acerca de quién era Jesús llegó en los acontecimientos de su muerte y resurrección, estableciendo así su autoridad otorgada por Dios el Padre. Los primeros cristianos tenían un interés teológico en un registro histórico acertado del ministerio, muerte y resurrección de Jesucristo.[2] Fue así como la revelación en un entendimiento teológico fue comprendido y capturado a partir de esta revelación que tuvo de manifestó mostrar la divinidad y la majestad de Dios en su Hijo.

En la primer parte del Nuevo Testamento encontramos 4 retratos biográficos que nos presentan detalles acerca de Jesús, el Cristo, en Su vida y ministerio. El evangelista Marcos, particularmente, nos presenta fundamentos teológicos a lo largo de su escrito que lleva su nombre, para darle así los lectores un panorama de comienzo de la historia del Cristo redentor. Es a partir de ahí que podemos trazar una teología marcana que pude ser comprendida y desarrollada desde cuatro declaraciones explícitas de su libro. A continuación presentará una teología del evangelio de Marcos teniendo como base 3 afirmaciones acerca de Jesús: El Hijo de Dios, El Hijo del Hombre y el Siervo Sufriente.

Trasfondo

Marcos introduce su historia definiéndola como el principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios.[3] Se cree que Marcos fue el primer evangelio en ser escrito y sería a partir de él que los demás autores tomaron como base su documento para presentar otros aspectos de la persona de Jesús. Al evaluar la evidencia interna de Marcos, encontramos un amplio contenido de declaraciones y actos que revelan aspectos sorprendentes de la quien fue la persona de Cristo. Aunque el propósito de Marcos es difícil de determinar,[4] lo que encontramos en la historia de la iglesia nos da indicios acerca de la audiencia a la que Marcos buscaba alcanzar. Estos indicativos en la estructura de Marcos nos permiten trazar una teología, para de esta manera conectarla con todo el retrato bíblico.

Para ello, un estudiante del evangelio de Marcos debe notar las diferentes conexiones que el autor hace y las citas directas con aspectos profético marcados y conocidos en el Antiguo Testamento para así tener un cuadro completo de lo que fue la revelación de Jesucristo. Aquellos contemporáneos de Jesús eran los testigos de la aparición de un hombre que proclamaba un mensaje similar al de los antiguos videntes de Israel.[5] Este nos permite establecer que, en cierta medida, el mensaje revelado por la persona de Jesucristo, no eran tanto un mensaje nuevo, sino era la confirmación de un mensaje anticipado de Dios que había llegado a su culminación final en Él. Que Marcos haya trazado su teología a lo largo de su escrito partiendo de declaraciones proféticas cumplidas, nuevamente refuerza el argumento de presentar a su audiencia original el impacto que tenía dicha manifestación gloriosa que el mundo había presenciado en Cristo.

El Hijo de Dios

El retrato que hace Marcos de Jesús como Hijo de Dios aparece desde el primer versículo del libro.[6] Aunque se ha dicho que Marcos primariamente tuvo como fuente tradiciones o la mayormente conocida “la fuente Q”, el relato que nos traza en el versículo 1:1 tiene precisamente tonalidades altamente mesiánicas que bien pudieran haber sido muy conocidas por los contemporáneos de Marcos. El versículo deja claro que el relato que sigue se presenta como “Evangelio” y el sujeto es Jesucristo, el Hijo de Dios, por lo que ambos puntos son relevantes.[7] Dicha declaración tiene una connotación mesiánica ya que, con el título “Hijo de Dios” el autor Marcano estaría señalando la divinidad de Jesús y con el nombre Jesucristo estaría confirmando su autoridad mesiánica dando por sentado que Cristo es el ungido de Dios.

Interesantemente en el evangelio de Marcos, esta línea de pensamiento es establecida primariamente por la profecía de Isaías, un profeta de gran renombre para los judíos. Al parecer ésta en la mente de Marcos, que el trazar una genealogía de Jesús que se conecte directamente con los profetas hebreos puede primariamente capturar la atención de su audiencia con este hecho profético. De esta manera, Marcos, al establecer en la narrativa del evangelio que lleva su nombre una línea con la que su audiencia comprendiera el anuncio de la Buena Noticia del evangelio de Jesús puedan entonces hacerlos responder positivamente ante dicha revelación. La confirmación de esta apertura del Evangelio viene con la predicación de Juan el bautista, el cual, siendo el mensajero de Dios, preparaba el camino para aquel que habría de venir con el mensaje de salvación a los perdidos. Por ende, todo el material Marcano debe ser visto y analizados a la luz de su declaración inicial.

Otro aspecto por tomar en cuenta a la hora de hacer teología del evangelio de Marcos es precisamente conocer su trasfondo histórico. El cristianismo no comenzó ni se desarrolló en un vacío religioso en el que los hombres se hubieran encontrado como páginas en blanco, esperando en que creer.[8] Que Marcos tuviera la intención de presentar a Jesús primariamente como el Hijo de Dios, parece encajar perfectamente en un tiempo en el que la sociedad se encontraba en una oscuridad religiosa apartada de Dios y a través de Jesucristo buscó traerle luz a este oscurecimiento. Interesantemente y de acuerdo con la narrativa de Marcos, nuestro Señor Jesucristo comienza su ministerio público en Galilea en donde predicando el Evangelio del reino de Dios a través del arrepentimiento y fe sería el comienzo de la historia redentora inaugurada por la segunda persona de la trinidad, Jesucristo, el Hijo de Dios.

Después de haber esclarecido el propósito de la misión de Jesucristo en su encarnación, Marcos parece llevar a su audiencia al siguiente nivel. La presentación de Cristo como el Hijo ungido de Dios quedaría evidenciada a través de varios eventos que Marcos consideró de impacto para demostrar su argumento. Para ese momento en el ámbito religioso había creencias y supersticiones en deidades que en el peor de los casos los consideraban dignos de adoración debido a sus supuestas “manifestaciones” en el mundo físico. Había dioses del bosque y del campo, dioses del firmamento y de los ríos, dioses de la siembra y de la cosecha, todos recibían adoración en su sitio y en su temporada.[9] Por su parte Marcos, en su cosmovisión teológica altamente cristocéntrica, presenta a la autoridad de Cristo en diferentes momentos en su narrativa, no únicamente en el mundo físico sino también en lo sobrenatural. En el caso del endemoniado (5:1-20), la historia tiene lugar en una larga lista de relatos que demuestran la autoridad de Jesús sobre diferentes elementos: la naturaleza (4:35-41); lo demoniaco (5:1-20); la enfermedad (5:25-34); y la muerte (5:21-24, 35-43).[10] Por ello, diferente a los dioses del mundo secular, la intención de Marcos es demostrar en su escrito la autoridad absoluta que Jesús tiene como el Hijo de Dios y por ello es la Buena Noticia del Evangelio. Para este punto de la narrativa, Marcos quiere llevar a su audiencia a través de estos diferentes escenarios milagros a ver las ricas bendiciones que las personas experimentaron de primera mano de la segunda persona de la trinidad, Jesús como el Hijo de Dios que hace milagros (1:1, 11; 5:7; 9:7; 15:39).[11]

El Hijo de Hombre

Al explorar el evangelio de Marcos, una de las declaraciones más sobresalientes que Jesús, el Hijo de Dios hizo de sí mismo fue señalarse como el Hijo del Hombre. Algo interesante de notar es que Jesús no se llama así mismo el Hijo de Dios, se llama el Hijo del Hombre y en el evangelio de Marcos al igual que en los Sinópticos encontramos abundantemente esta declaración. La afirmación el Hijo de Dios para los judíos de esa época no la consideraban del todo divina. En el Antiguo Testamento encontramos varios personajes que son considerados hijos de Dios, tales como Adán, Salomón, etc., y pareciera que llamar al alguien hijo de Dios no es una afirmación divina que pudiera considerarse algo blasfemo, pero cuando Marcos señala que Jesús dice de sí mismo que él cómo el Hijo del Hombre vendrá de entre las nubes y será adorado por multitudes, ese Hijo del Hombre es más que solo un humano, Él es divino y va a ser adorado por toda lengua, tribu y nación, pero dichas afirmaciones hicieron que el enojo y el desprecio de los líderes religiosos fuera mayor hacia la persona de Jesús.

En el contexto judío Hijo del Hombre enfatiza divinidad y autoridad de digna adoración. Tanto Marcos como los otros Evangelistas sinópticos, cada referencia al Hijo del Hombre tiene algún grado de vinculación con Daniel 7:13.[12] Una de las afirmaciones que le daría a una persona la autoridad para ser considerado la revelación profética cumplida de Dios seria precisamente la expresión el Hijo del Hombre. Marcos 10:45 considera que el cumplimiento de Daniel esta ocurriendo de una manera hasta ahora inesperada, es decir, Jesús comienza a llevar a cabo la profecía ejerciendo primero la autoridad para redimir y así servir a su pueblo sufriente.[13]

Si el propósito de Marcos era presentar a Jesús como la deidad encarnada profetizada por los profetas hebreos del Antiguo Testamento, particularmente la profecía de Daniel acerca del Hijo del Hombre debía hacer mover los corazones de los judíos porque eso sería la respuesta de Dios para dar un cumplimiento a sus promesas y a sus pactos. Los profetas usan palabras, frases, motivos, conceptos, lugares y acontecimientos únicos para generar alusiones.[14] Que Marcos haga alusión de que Jesús afirmaba ser el mismo Hijo del Hombre esperando, debía llevar a todos los israelitas, tanto líderes religiosos como la comunidad en general a la fe en Él.

Interesantemente en el pensamiento de Marcos, la revelación de Dios en Cristo la interpretaba a la luz de la profecía del Hijo del Hombre que traería consigo la autoridad del cielo para establecer su reino eterno. Para ello, en la narrativa, Marcos nos muestra que Jesús comenzó a enseñar principalmente a sus discípulos que la manifestación del Hijo del Hombre traería rechazo por parte de los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas y ante su inevitable muerte, una resurrección corporal al tercer día sellaría su revelación divina.

Muchos otros en la época de Jesús creían que el reino sería precedido por un periodo de gran de gran sufrimiento y pecado.[15] Tal parece que el sesgo religioso de los líderes judíos había oscurecido su entendimiento de lo que claramente la profecía del Hijo del Hombre predicha por el profeta Daniel había trazado un punto escatológico en esta figura divina que se manifestaría en el mundo en el futuro. Marcos nos presenta, que el objetivo particular en la interpretación que Jesús hace de sí mismo en las Escrituras hebreas, adjudicándose el título de esta figura tan enigmática y altamente esperada. Pero la respuesta de los discípulos es de sorprenderse, ya que al igual que los lideres religiosos tampoco estaban comprendiendo la manifestación de Jesús y la forma en como el estaría abriéndose camino para cumplir el plan redentor de Dios.

Otro detalle importante para tomar en cuenta es, como se sabe, se desconoce cuáles hayan sido las fuentes principales de Marcos con las cuales se guio para hacer este gran énfasis en Jesús juntamente con la figura profética del Hijo del Hombre. El análisis crítico de las fuentes ha simplificado notablemente el problema de la autenticidad, a saber, la cuestión de si Jesús utilizó o no el titulo de Hijo del Hombre.[16] El relato de Marcos nos señala que Cristo mismo quien al interpretar las Escrituras esclarece que dicha revelación les diera principalmente a sus discípulos la iluminación en su entendimiento y vieran en la persona de Jesús el cumplimiento de la profecía acerca del Hijo del Hombre. Es evidente en Marcos que tanto los milagros, así como las enseñanzas de Jesús a través de Sus parábolas, parecen ir preparando el terreno para este momento particular en el cual Jesús se presentaría a sus discípulos como el Hijo del Hombre era Aquel quien venía a establecer la gloria del reino de Dios.

De igual manera ante dicha manifestación el Hijo del Hombre primariamente tendría que padecer por la incredulidad de su pueblo (Mr. 8:31), lo cual los discípulos parecen no comprender en ese momento. Seguido de esta narrativa, Marcos registra el evento de la transfiguración de Jesús (Mr. 9:2-13). En esta manifestación gloriosa, Pedro, Jacobo y Juan fueron llevados a un alto monte y presenciaron la transfiguración de Cristo quien juntamente con él aparecieron dos figuras emblemáticas de la religión judía a quien el autor Marcos señala que fueron Elías y Moisés. En este evento notamos que nuevamente Jesús hace alusión a lo que el Hijo del Hombre le habría de suceder, y manda a los discípulos a callar respecto a lo que habían presenciado, pero nuevamente los discípulos continuaban sin comprender aquello de resucitar de los muertos (Mc. 9:10). En todo el retrato de Marcos cuando hace mención del Hijo del Hombre está claramente y explícito que era un título que Jesús se adjudicada por sí mismo confirmando su autoría sobre el mismo con sus milagros, enseñanzas y el anuncio de su muerte expiatoria por los suyos era la evidencia que despertaría a un pueblo incrédulo. Los dichos sobre el “Hijo del Hombre” suelen clasificarse en tres categorías: (1) los que se refieren a la obra del Hijo del Hombre en la tierra; (2) los que se refieren a su sufrimiento; (3) los que se refieren al futuro.[17] Marcos es preciso en escribir acerca del Hijo del Hombre en este orden. En primer lugar, presenta a Jesús en su ministerio terrenal y la misión que como el ungido de Dios su obra redentora le daría forma a la salvación. En segundo lugar, como el Hijo del Hombre, Marcos menciona que Jesús mismo no negaba que su manifestación al mundo le traería rechazo y sufrimiento de parte de los suyos, lo cual, Cristo mismo lo sabía de ante mano. Y, en tercer lugar, su resurrección corporal de entre los muertos le mostraría a todos su autoridad que le fue dada sobre todas las cosas, mayormente al haber conquistado el pecado y la muerte al resucitar.

El Siervo Sufriente

Juntamente con la teología en relación al Hijo del Hombre, Marcos entrelaza dicho título con la profecía del Siervo Sufriente profetizado por Isaías, uno de los más grandes y respetados profetas hebreos. En cierto sentido, Isaías es el teólogo del Antiguo Testamento,[18] y es interesante que Marcos haga un gran énfasis con las profecías de Isaías para la presentación de Jesús como el Hijo del Hombre y el Siervo Sufriente en toda su obra, particularmente al comienzo de su escrito en donde hace alusión a Isaías 40:3. Con la misma idea con la que Marcos presenta a Jesús como el Hijo del Hombre, lo conecta de manera perfecta para señalar que aquel Hijo del Hombre encarnado era al mismo tiempo el Siervo sufriente de Dios, quien además de servir, vendría a dar su vida por rescate de muchos (Mr. 10:45).

Entendiendo el contexto religioso y la audiencia a la cual el autor Marcano busca alcanzar, el objetivo de Marcos era presentar a sus lectores romanos la dinámica del Hijo del Hombre como Siervo y promover con ello la fe en Él.[19] La divinidad de Cristo y su perfecta obediencia como siervo vendrían a ser el estándar de Dios cumplido por la segunda persona de la trinidad, para así darle una esperanza a una humanidad caída, imperfecta y oscurecida por el pecado y la incredulidad en sus corazones. Para los judíos este título era atribuido a la divinidad, por lo que, para Marcos, el Hijo del Hombre que vendría a padecer como el Siervo Sufriente de Dios es el término preferido para referirse al sufrimiento, muerte y resurrección de Jesús (8:31; 9:12, 31; 10:33, 45; 14:21, 41.),[20] que en última instancia daría a conocer el misterio divino, un secreto en el pasado que los autores del N.T., comprendieron en la revelación de Jesús.  

Otro aspecto importante que tomar en cuenta es que los contextos históricos desde los que Marcos y Mateo escribieron son menos claros, pero particularmente Marcos pudo también haber escrito en un periodo de persecución, talvez en Roma bajo Nerón.[21] Que Marcos escribiera a cristianos que se encontraban en Roma, cuya etnita también era romana, bien esto pudiera explicar la estructura, la composición, la terminología y el mensaje teológico que el autor Marcano quiso que se conociera acerca de Jesús. Marcos escribió un evangelio que destacaba lo que Cristo hizo como el Siervo del Señor, esto atraería al romano que era un hombre de acción con poca preocupación por la profecía hebrea o por la filosofía griega.[22] El clímax del mensaje Marcano sería que Jesús salva porque Él ha resucitado de la muerte y a evidenciado toda la autoridad que le fue dada del Padre por sobre todas las cosas.

Conclusión

Marcos es un evangelio nos traza el inicio y el impacto de como el mensaje del Cristo resucitado le fue dando una nueva identidad a la humanidad y le devolvió aquello que se había perdido en el Edén con el primer hombre Adán. El uso del término “Hijo del Hombre” en los Evangelios Sinópticos siempre ha sido de gran interés para los estudiosos de los Evangelios y el número de interpretaciones diferentes que se han propuesto es sencillamente sorprendente.[23] Pero si hay algo que podemos resaltar de este escrito Marcano es la manera en como el autor pone como fundamento tres títulos que perfectamente cumplieron el propósito divino y la obra redentora. Marcos, aunque corto en comparación con los demás Evangelios Sinópticos, nos ofrece unos de los cuadros más bellos de Cristo, como Siervo, como Hijo y como el Mesías redentor, el cual viene a mostrarnos el corazón de Dios y traer el cielo a tierra.



[1] George Eldon Ladd. Teología del Nuevo Testamento. Barcelona, España: Editorial CLIE, 2002. 760-761. 

[2] Frank Thielman, Teología del Nuevo Testamento: Síntesis del Canon del Nuevo Testamento. Miami, Florida: EDITORIAL VIDA, 2006. 53.

[3] Donald MacLeod, La persona de Cristo. Barcelona, España: Publicaciones Andamio, 2011. 280.

[4] D.A. Carson, y Douglas J. Una Introducción al Nuevo Testamento. Barcelona, España: Editorial CLIE, 2009. 129.

[5] Howard I. Marshall, Teología del Nuevo Testamento. Barcelona, España: Editorial CLIE, 2022. 43

[6] Thomas R. Schreiner, El Rey En Su Belleza: Una Teología Bíblica del Antiguo y Nuevo Testamento. VOL. 2. Lima, Perú: Teología Para Vivir, 2022. 195

[7] Howard I. Marshall, Teología del Nuevo Testamento. Barcelona, España: Editorial CLIE, 2022. 41.

[8] Tenney C. Merrill, Nuestro Nuevo Testamento: Estudio Panorámico del Nuevo Testamento. Chicago Illinois: Editorial Portavoz, 1973. 88

[9] Ibid., 88.

[10] Robert L. Plummer, 40 Preguntas somo Cómo Interpretar la Biblia. Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 2013. 197.

[11] Andres J. Köstenberger, L Scott Kellum, y Charles L. Quarles, El Cordero y el Leon: Una Introducción al Nuevo Testamento. Nashville, Tennessee: Broadman & Holman, 2021. 78.

[12]G.K. Beale, Una Teología Bíblica del Nuevo Testamento: Volumen 1. Salen, Oregón: Publicaciones Kerigma, 2020.187

[13] Ibid., 188.

[15] Craig S. Keener, Comentario del Contexto Cultural de la Biblia: Nuevo Testamento. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano, 2003. 153.

[16] Joachim Jeremías, Teología del Nuevo Testamento. Salamanca, España: Ediciones Sígueme S.A.U., 1973. 307.

[17] Thomas R. Schreiner, Teología Del Nuevo Testamento -Vol.1 Magnificando a Dios en Cristo. Lima, Perú: Teología Para Vivir, 2023. 238.

[18] William Sanford Lasor, David Allan Hubbard, Frederic William Bush, Panorama Del Antiguo Testamento: Mensaje, Forma y Trasfondo Del Antiguo Testamento. Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío, 2004. 373.

[19] Enns, Paul. Compendio Portavoz de Teología. Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 2020. 79.

[20] Howard I. Marshall, Teología del Nuevo Testamento. Barcelona, España: Editorial CLIE, 2022. 64.

[21] Frank Thielman, Teología del Nuevo Testamento: Síntesis del Canon del Nuevo Testamento. Miami, Florida: EDITORIAL VIDA, 2006. 239. 

[22] Paul N. Benware, Panorama del Nuevo Testamento. Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 1993. 99.

[23] Thomas R. Schreiner, Teología Del Nuevo Testamento -Vol.1 Magnificando a Dios en Cristo. Lima, Perú: Teología Para Vivir, 2023. 237.


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