"Yo Soy el que Soy": Que encontramos detrás de esta enigmática declaración
Julio 31, 2026 – Hernan Gonzalez
Éxodo 6:3 es un versículo único en la Biblia, ya que es un reconocimiento explícito de que Dios tiene varios nombres en el Antiguo Testamento. Sin embargo, aquí también es un área donde la Alta Crítica postula que debe haber diferentes autores, ya que Éxodo 6:3 dice claramente que Dios nunca se reveló a sí mismo como "Yahweh" hasta el tiempo de Moisés. Sin embargo, este nombre personal de Dios aparece tan temprano como Génesis 2:4, no sólo en el Prólogo Primitivo, sino también en discurso directo con los Patriarcas. ¿Como podemos responder ante este enigma? ¿Cómo podemos contrarrestar el movimiento de la Alta Crítica? Y a la luz de Éxodo 6:3 ¿Cuál es el significado del pasaje y lo que Dios está tratando de decir a Moisés?
En la misma narrativa, vemos la respuesta de Dios de acuerdo en el versículo 14. La expresión Yo Soy el que Soy, no es un nombre que pueda explicarse etimológicamente, sino más bien la naturaleza del nombre de Dios expresa claramente una existencia activa y su manifestación histórica muestra el contraste entre los dioses falsos inexistentes de los egipcios y la manifestación divina del Dios verdadero en el mundo.
Para el versículo 15, vemos que Dios da más argumentos para que los israelitas respondan de manera positiva a su llamado, primero recordándoles que es el mismo Dios de sus padres, Abraham, Isaac y Jacob. En segundo lugar, el nombre con el cual se estaba dando a conocer en el mundo sería transmitido y recordado por las futuras generaciones. De manera que el nombre de Dios, “Yo Soy el que Soy”, expresa la divinidad señalando que Él es el Dios de las edades, el Dios del pacto y el único Dios verdadero que fue, y que es y el que será.
Los académicos están divididos en cuanto a la autoría mosaica, pero es abrumadora la evidencia que respalda a Moisés como autor del Pentateuco. Si en definición conocemos que una revelación simplemente es el efecto que muestra claramente aquello que estaba escondido, de igual manera Dios en todos sus atributos se ha dado conocer a las personas de manera constante. Para el tiempo en el cual Moisés escribe el libro de Éxodo encontramos que Dios tomó la iniciativa de darse a conocer al mundo y a los hombres de una manera en particular. Sabemos por el escritor del libro de Génesis que Dios llamó a un hombre llamado Abraham y de él en adelante Dios tuvo una revelación contante con sus descendientes, pero de formas distintas.
Con todos estos detalles que encontramos dentro de la misma Escritura, surge una siguiente pregunta, si conocemos que Dios es el mismo ¿Por qué Dios nunca se había dado a conocer a los patriarcas por su nombre Yahweh? Según el erudito John Walvoord Dios quiso dar a entender que ahora se estaba revelando a Moisés no sólo como sustentador y proveedor, sino también como el que guarda sus promesas, el que estaba relacionado personalmente con su pueblo y el que los redimiría.[1] Este argumento mantiene una línea de pensamiento acorde a lo que encontramos en las Escrituras. Por su parte, los eruditos alemanes Keil y Delitzsch mencionaron que, por la forma escrita por el autor, fue en su atributo particular con que Dios había revelado su naturaleza a los patriarcas, pero ahora estaba a punto de revelarse a Israel como Yahweh, lo que lo evidenciaría como el Ser absoluto obrando en completa libertad para la realización.[2] Por una parte se reveló como el Creador soberano y posteriormente el libertador soberano de todo un pueblo (Israel).
La revelación de Dios a los hombres se conoce por la misma evidencia interna de las Escrituras que ha sido de forma progresiva. Los eruditos señalan que al leer el Antiguo Testamento reconocemos que Dios no reveló toda su persona ni su propósito de una sola vez, en cambio, realizó una secuencia de revelaciones, cada una de las cuales añadía algo a las anteriores.[3] Es posible que el nombre de Jehová no fuera conocido a los patriarcas, pero este no es necesariamente el sentido de la afirmación en este lugar.[4] Particularmente a Moisés y la forma en como Dios obraría a través de él en este momento, su revelación debía ser distintiva para ese propósito libertador.
Si el propósito principal de Moisés al escribir el Pentateuco fue dar a conocer los propósitos y los métodos divinos que Dios usó con cada generación en particular, es razonable pensar que Dios se reveló de una forma única para cada generación conforme a su propósito con ellos, tal y como lo registra Moisés. Por otra parte, el mismo libro de Éxodo comprueba explícitamente la autoría mosaica, ósea, Moisés como autor, y muestra como fue dándose a conocer Dios a través de las generaciones, pero siempre con un único fin. Debido a que Génesis es el cimiento del resto del Pentateuco, por su parte el libro del Éxodo nos recuerda y vuelve a traer al escenario el pacto divino con Abraham (Éx. 2:24-25) el cual forma parte el mismo plan redentor. Los eruditos señalan que la historia redentora que se inició entonces no alcanzaría su cumplimiento hasta la consumación en el Hijo de Abraham (Mt. 1:1), cuya muerte y resurrección lograría la victoria final sobre el pecado y la muerte,[5] lo cual ocurrió en la persona de Jesucristo.
De manera que podemos concluir que como estudiante de las Escrituras el entender estos pequeños detalles donde Dios daba a conocer parte de Su naturaleza a nuestros primeros padres, evidencia que el Señor es un Dios de propósitos, y que Él es mismo siempre (Hebreos 13:8). Hoy por gracia podemos hacer una completa interpretación de cómo Dios se ha revelado al mundo a la luz de los dos testamentos, conociendo que Jesucristo es la máxima revelación de Su naturaleza, Su eterno poder y el resplandor de Su gloria (Hebreos 1:3).
[1] John F. Walvoord, Roy B. Zuck, El Conocimiento
Bíblico Un Comentario Expositivo Antiguo Testamento Tomo 1. Puebla, Puebla,
México: Ediciones De Las Américas, A.C., 2013. 136. El libro se escribió tomando en
cuenta las premisas de que Dios existe y que él se reveló en palabra y obra a
los antepasados de Israel.
[2] Carl
Friedrich Keil y Franz Delitzsch, Comentario Al Texto Hebreo Del
Antiguo Testamento: Pentateuco E Históricos. Barcelona, España: Editorial CLIE,
2008. 193.
[3] William
Sanford Lasor, David Allan Hubbard, Frederic William Bush, Panorama Del
Antiguo Testamento: Mensaje, Forma y Trasfondo Del Antiguo Testamento.
Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío, 2004. 11
[4] Charles F. Pfeiffer, Comentario Bíblico Moody: Antiguo
Testamento. Grand Rapids, Michigan, EE.UU.A: Editorial Portavoz, 1994. 65
[5] William
Sanford Lasor, David Allan Hubbard, Frederic William Bush, Panorama Del
Antiguo Testamento: Mensaje, Forma y Trasfondo Del Antiguo Testamento.
Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío, 2004. 84
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