Desde el punto de vista de la Reforma Protestante ¿Qué es la justificación según el apóstol Pablo?
Octubre 31, 2025 – Hernan Gonzalez
Al estudiar el libro de Romanos, Lutero descubrió el carácter redentor del Dios Vivo y comprendió la magnitud del alcance salvador de la obra expiatoria de Jesús (Rom. 1:17; 4:25; 5:1; 5:9; 10:9). Lutero sacó a relucir la doctrina de la justificación y como esta es el pilar de la liturgia cristiana a la luz de la palabra de Dios. La doctrina de la justificación solo por la fe (sola fide) es la afirmación central del evangelismo histórico.[1] La justificación por la fe es el favor inmerecido de Dios que ha hecho a favor del pecador para otorgarle la justicia de Cristo y pasar ser enemigo de Dios a hijo adoptivo (Rom. 5:9). El estándar paulino para la justificación radica en el accionar divino y deja de lado cualquier acto o actividad humana que pueda agregarle o quitarle mérito a esta obra que le pertenece únicamente a Dios. Justificar o declarar justo a alguien que responde en fe a la persona y obra de Cristo es la respuesta de Dios a la realidad negativa del hombre para así ofrecerle una esperanza y salvación eterna.
Las Escrituras son claras al decirnos que la justificación es un don que el Señor entrega por su pura gracia a un pecador arrepentido. Por ello podemos decir, que la justificación tiene una connotación positiva, ya que esta viene como consecuencia de la muerte de Cristo por los pecadores, dejando de lado las obras humanas para dar lugar a la obra redentora del Salvador. La justificación, por lo tanto, es únicamente para el hombre ya que es él quien ha transgredido la ley de Dios y ha pecado contra sus normas santas. El hombre necesita ser justificado de su pecado para cambiar su estatus delante de Dios y poder tener una relación con Él.
Desde la reforma protestante la justificación por fe a menudo se ha considerado el rasgo central de la teología del Pablo. Según Günther Bornkamm “Para Pablo, como para los reformadores después de él, el evangelio de la justificación por la fe sola fue el artículo por el que la iglesia se yergue o cae”. Por lo tanto, podemos decir que una de las principales bases doctrinales del apóstol Pablo es la doctrina de la justificación, porque con esta doctrina, Pablo señala que el hombre al ser pecador y venir a los pies de Cristo mediante la fe, la justicia de Jesús le es imputada y viene a ser perdonado de todos sus pecados al ser justificado por la obra expiatoria de Cristo y comenzar una nueva vida que tiene como fin una eternidad con el Salvador.Aunque un es un tema complejo para algunos, la realidad es esta, la justificación es la respuesta de Dios al pecado de la humanidad, para brindarle al hombre la seguridad de una salvación eterna, aunque este no lo llegue a comprender en su totalidad. Lutero y los demás reformadores comprendieron que si se distorsionaba la doctrina de la justificación por la fe lo que realmente hacia la iglesia católica romana es condenar la iglesia misma. Las bases para las convicciones teológicas y doctrinas de las 95 tesis de Lutero fueron mayormente los escritos de Pablo el gran apóstol de los gentiles. Sin paralelo Lutero adoptó el pensamiento paulino y le devolvió a la iglesia una percepción correcta del Dios Vivo quien nos justificó a través de la muerte expiatoria de Jesús, para hacer de nuestra injusticia la justicia de Cristo.
Aunque un es un tema complejo para algunos, la realidad es esta, la justificación es la respuesta de Dios al pecado de la humanidad, para brindarle al hombre la seguridad de una salvación eterna, aunque este no lo llegue a comprender en su totalidad. El reformador Lutero nos deja una de las más profundas reflexiones acerca de la esta doctrina del pensamiento paulino para que al igual que el, nosotros, la iglesia de hoy, poco más de 500 años después defienda y proclame el verdadero evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
“Somos pocos los que conocemos y entendemos esta doctrina, y la menciono una y otra vez porque temo mucho que cuando nosotros descansemos sea olvidada y desaparezca nuevamente. La verdad es que no logramos comprender del todo a Cristo, la justificación eterna, con un solo sermón o pensamiento; pues aprender a apreciarle es una lección perpetua que no concluiremos ni en esta vida ni en la vida venidera”.[2]
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