Septiembre
29, 2025 – Hernan Gonzalez
Los
relatos de los Evangelios nos muestran un cuadro completo de la vida y
ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Cada uno de los autores, hace un énfasis
particular en el cual, tocando ciertos aspectos que tienen que ver con la
naturaleza de Su revelación les dan a sus audiencias un indicativo con el cual
desarrollan todo su discurso y puedan venir a la fe en Él. Particularmente
Mateo y Marcos, similares en su contenido, cada uno muestra una idea central
desde el inicio de su escrito con el cual marcan el eje su teología.

En
primer lugar, para Marcos, Jesús es la manifestación humana del Dios de las
Escrituras judías.
Desde el comienzo del evangelio que lleva su nombre, Marcos traza el eje con la
declaración:
“Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”
(Mr. 1:1). Con esta afirmación Marcos establece el eje de su teología que tiene
con fin presentar, los actos y los acontecimientos que evidenciaban la
divinidad y autoridad de Jesús y como estos tentativamente tienen una conexión
directa con las profecías del Antiguo Testamento.
En
sus primeros capítulos, Marcos presenta la autoridad que Jesús tiene, sobre la
naturaleza, sobre los demonios, sobre la enfermedad y sobre la muerte (Mr. 4:34-5:43). Aunado a
ello, vemos que posteriormente de estos acontecimientos, Marcos usa la
expresión el “Hijo del hombre”, que nuevamente tiene una conexión
directa con las Escrituras judías. Particularmente dentro de la obra redentora
de Dios, el siervo sufriente e Hijo del hombre cumplía con su
muerte el sufrimiento de aquella figura profetizado por el profeta Daniel (Dan.
7:13) y como el sufriente siervo encontramos que su sacrificio expiatorio por
el pecado cumplía la profecía de Isaías (Is. 53:4-5), toda esta realidad vista desde
un punto de vista teológico cristocéntrico.

Por
otra parte, la cristología y el cumplimiento de las promesas salvadoras de Dios
se entrelazan en Mateo.
Su forma y su estructura
es tan detallada y precisa y por ello nos da un indicativo que la audiencia de
Mateo era principalmente judía. El eje teológico de Mateo se comprende a partir
de 2 vertientes, la primera: Cristo como el Mesías. Mateo está diseñado para
presentar a Jesús como el rey de los judíos y el Mesías prometido que había
sido profetizado y altamente esperado por el pueblo judío. La segunda
vertiente:
Viene del linaje de David. Mateo documenta la
identidad mesiánica de Jesucristo a través de su genealogía y traza su línea
legal. A partir de esta realidad objetiva, toda la documentación de Mateo es
desarrollada para mostrar así la justicia de Dios revelada en Su persona y como
la fidelidad del Señor de igual manera nos muestra la naturaleza de corazón y
de su carácter al traer Su reino a través de Su Hijo.
A
partir de estas dos definiciones teológicas, el eje de Mateo tiene como fin
mostrar a Jesús como el Mesías que venía ha ofrecer el reino de Dios y su
llegada marcaba el inicio de su reinado eterno. Es digno de notar como el autor
Mateo presenta a Jesús desde la interpretación de Su nacimiento hasta su muerte
y resurrección, relatando así su mesianismo redentor.

Aunque
diferentes en su estructura y contenido, tanto Mateo como Marcos buscan a
través de sus escritos dar a conocer la buena noticia redentora que marcó un
antes y un después de la vida y ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Un
relato de los testimonios separados de cada uno de los cuatro evangelios a la
significación de Jesús es un aspecto importante del estudio de la teología del
Nuevo Testamento.
Sin lugar a dudas, cuando nos adentramos al estudio teológico de los evangelios
la naturaleza de esta revelación nos permitirá conocer aspectos del mesianismo
de Cristo y de su divinidad como el Hijo de Dios, para así alcanzar el regalo
de la salvación, regalo que viene incrustado en Su persona y obra.
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